miércoles, 2 de octubre de 2013

Tres en la carretera. Día 11. Girona, La Roca Village y Mataró

Hoy Cloe decidió que había que levantarse pronto. ¡Se la notaba con ganas de conocer Girona! Salimos del hotel bajo un sol radiante, con pinta de que el día iba a ser caluroso, pero todavía con el frescor de la mañana. Que bonita es Girona. Demuestra lo que el buen hacer de un ayuntamiento puede hacer por una ciudad, al menos a simple vista del turista que la visita. Nuestra idea era pasar la mañana visitando el casco antiguo y hacia allí nos dirigimos. Que bonito es el río. Pensad que la fachada de la ciudad al río, con sus casas colgando, estaba hecha una pena hace dos días. Hasta que un buen día el ayuntamiento subvencionó el pintado de las fachadas y lo que hoy es la imagen de la ciudad al exterior nació. En el hotel nos dieron un plano de la ciudad que indicaba qué caminos eran accesibles y cuales no para personas con movilidad reducida. Esto nos facilitó la visita con el carrito ya que hay muchas zonas sólo accesibles por escaleras y nos evitó tener que dar rodeos innecesarios. Como no teníamos desayuno, en una pastelereía cogimos unos xuxos típicos de la zona para desayunar. ¡Que ricos estaban!

Cruzamos pues el río y nos adentramos en la ciudad vieja. Lo único malo es que parecíamos los únicos turistas que visitaban por su cuenta la ciudad. Nos encontramos con muchos grupos de turistas en manada que, en una ciudad con calles tan estrechas, nos entorpecieron un poco la visita. Empezamos a subir en dirección a la catedral y, por el camino, hicimos muchas fotos. Dimos un buen rodeo para conseguir acceder hasta la puerta de la catedral, esquivando las escaleras. Cuando llegamos a ella nos encontramos con que cobraban 7€ por la entrada, así que nos dimos media vuelta. Sinceramente, me niego a pagar por entrar en un edificio de una institución privada que se mantiene con mis impuestos. Seguimos dando un rodeo por el casco antiguo hasta la universidad. Allí empezamos a bajar hacia el río. A Cloe le encantan los empedrados y va dormida casi toda la visita. Cuando se despierta subimos a ver los baños árabes ya que había que bajar unas escaleras y sabíamos que se despertaría. Mención especial al taquillero de los baños que se ofreció a vigilarnos el carrito mientras los visitábamos para que pudiéramos movernos con comodidad. Los baños merecen mucho la pena por su significancia histórica y su belleza,  pero no esperéis algo muy espectacular en cuanto a decoración. Salimos de Girona en dirección sur hacia La Roca Village, un outlet cercano a Barcelona.

La Roca Village está a una media hora del centro de Barcelona. Para los que os interesen los outlets, es un hermano de Las Rozas Village en Madrid y otros similares como Bicester Village en Londres. Son unos outlets que en vez de tener pinta de centro comercial cerrado, son como una calle al aire libre de casitas y en cada casa hay una tienda. Yo odio los centros comerciales pero estos si hace buen tiempo resultan agradables porque, al menos, respiras aire puro y tomas algo en una terraza. Comimos allí unos bocadillos y nos pusimos a dar vueltas y hacer algunas compras aprovechando gangas y finales de temporada de verano. El sitio estaba a reventar a pesar de ser lunes. Cuando nos cansamos nos fuimos al hotel.

El hotel. Como cunde tener coche. Estamos a unos 20 minutos del centro de Barcelona y estamos en un hotel impresionante llamado Can Galvany en Vallromanes. Si tenéis forma de desplazaros, el hotel es estupendo. Una zona tranquila, habitaciones amplias y mil detalles. Por poner algún ejemplo, digamos que nos pusieron en la cuna de Cloe dos toallas para ella, un peine, unos clinex y una toallita de lavanda. Son tonterías pero que denotan cuidado por los detalles El hotel tiene un edificio moderno, dónde están las habitaciones, el restaurante y el bar y un edificio antiguo restaurado donde está el spa. Muy muy recomendable.

Dejamos las cosas, dimos de comer a Cloe y nos fuimos a Mataró a ver a Alex, un antiguo compañero mío de la facultad que vive allí. Nos fuimos a cenar con él unos bocadillos, unos calamares y unas bravas y nos quedamos charlando y poniéndonos al día hasta que se hizo muy tarde (echadle la culpa a él del retraso del blog!). ¡Hasta mañana!

 


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