jueves, 12 de agosto de 2010

Día 5: Montelupo Albese - Sirmione - Verona

¡Vaya día el de hoy! Nos levantamos en el hotel de Montelupo a una hora prudente (estamos cambiando los horarios a unos más europeos, en esta zona de Italia se cena de 20:00 a 22:00) y bajamos a desayunar. Bea se quedó con ganas de echarse un chapuzón mañanero porque teneníamos que hacer kilómetros, pero se lo compensó el desayuno. ¡Vaya pedazo de desayuno! Había de todo, pero lo mejor era el surtido de tartas caseras (higos, queso con chocolate, manzana…), de quesos, fiambre… Realmente fue la leche y ya nos colmó el hambre hasta bien entrada la tarde.


A eso de las 10 de la mañana ya sufríamos unos 28ºC con un elevado grado de humedad. Cogimos el coche camino de Sirmione, un bonito pueblo en las orillas del Lago di Garda. Por el camino tuvimos de todo, pero seguimos destacando las bellas montañas del centro del Piamonte. No es una zona turísitica, pero igual que no lo es el Caurel y es un paraje precioso.


Tras un par de horas de camino, llegamos a Sirmione. He de decir que en esta parte de Italia el agradable conducir. La gente que me he encontrado en la carretera de conduce de una forma muy similar a como se hace en España, diría que incluso algo mejor. Supongo que lo grave en Italia será de Roma para abajo, como me habían advertido. En fin, no doy más rodeos. Llegamos a Sirmione a eso de las dos de la tarde, con un tiempo bastante bueno. Había mucha bruma, eso sí, que deslucía un poco las vistas de las montañas del fondo de lago. El Lago di Garda es un lago alpino enorme que mide unos 60 Km de largo y unos 20 de ancho en la parte más ancha. Sirmione es una isla conectada por un pequeño puente con la orilla. Es, diríamos, casi una península. Nada más llegar y aparcar nos acercamos a un muelle y una chica italiana de una empresa nos ofreció un recorrido en barco alrededor de la isla. Era un poco caro pero nos pareció una locura encantadora y nos montamos en el barco.



Durante media hora vimos el castillo, pasamos por debajo del puente, vimos la antigua villa romana, las termas… ¡Fue genial! Cuando acabamos la chica nos dejó al lado del castillo y nos fuimos a tomar unos helados.



Caminamos bajo un calor y una humedad bastante considerable (rondábamos los 30ºC) hacia la villa romana. Por el camino paramos en una playa de grava para remojar los pies antes de seguir camino hacia la villa romana. Disfrutamos de las vistas sin entrar en las ruinas y bajamos desde ella parando antes a comprar una postal que en breve irá camino de Coruña. Cansados y sudorosos cogimos el coche camino de Verona.

Verona es famosa por dos cosas. Su arena romana, que está en un estado de conservación magnífico (de hecho desde hace 90 años se representan en ella óperas al aire libre y se considera de los mejores sitios del mundo para escuchar una) y que en esta ciudad vivieron las familias en las que está basada Romeo y Julieta. Aparcamos el coche con facilidad (y algo de suerte) a menos de 100 metros de la arena. Nos pusimos como siempre a callejear, recorriendo los alrededores de la Arena, las calles comerciales, las terrazas, la tumba de Julieta, la casa de Julieta, el castillo y el puente medievales…


La verdad es que es una ciudad preciosa en un entorno precioso. Entre lo bonita que es y la pasada que es tener el lago cerca, esta zona me parece estupenda para pasarse unos días. En el lago nos quedan por ver un montón de sitios, pero para otra vez será. Cansados tras un largo día de calor, tomamos un pedazo bocadillo de bresaola entre Bea y yo y nos fuimos derechitos al hotel , un típico hotel de negocios en las afueras de Verona muy cómodo y tranquilo.

Mañana finalmente nos vamos a pasar el día a Venecia, a ver si nos gusta!, La ruta, de nuevo aquí.

No hay comentarios: