viernes, 13 de agosto de 2010

Día 7: Trento - Innsbruck

Hoy desayunamos en el hotel de Trento y cada vez nos levantamos más temprano para irnos adaptando a los horarios centroeuropeos. El desayuno del hotel bien, gracias. Los hoteles de negocios en algunos sitios de europa son una buena solución en épocas estivales. Suelen estar bien y como no hay congresos ni ferias y están apartados de las atracciones turísiticas pues son baratos. Partimos para Trento (donde el concilio) a pasear por la ciudad vieja. Na más llegar aparcamos al lado del castillo y decidimos entrar porque estaba lloviendo. Dentro había una exposición sobre el trabajo con vidrio a lo largo de la historia que estaba bastante bien. Bea se quedó enganchada con un video que había sobre como elaborar figuras de vidrio y las distintas técnicas de decoración que han surgido con los siglos. El castillo estaba repleto de frescos y de unos techos con unas filigranas en la madera bastante espectaculares.



No había apenas mobiliario original (alguna estufa de cerámica) pero en conjunto el castillo estaba bastante bien.

Tras salir del castillo nos fuimos a pasear por la ciudad. En la oficina de turismo conseguimos un plano de las atracciones turísticas del centro y nos dirigimos a la catedral.


Las calles del casco histórico son muy chulas, con el suelo empedrado, sin coches y repletas de iglesias y edificios históricos. Fuimos derechos a la catedral que es bastante bonita por fuera aunque el interior es un tanto soso porque es muy antigüa (S XIII) y los frescos están hechos polvo. Callejeamos un buen rato más antes de partir dirección Innsbruck, ya que nos faltaban 175 km de camino.

Por el camino encontramos una caravana debida al acordeón formado por unas obras que duró más de 10 km. Nos tiramos un buen rato parados, eso sí, rodeados de montañas preciosas.



Tras esperar y desesperar, seguimos carretera por el medio de los valles. Es una pena no poder quedarnos por los Dolomitas, pero con el mal tiempo que está haciendo estos días aquí poco podríamos disfrutar. Antes de cruzar la frontera paramos en un outlet que a Bea le tuvo buena pinta, y que por aquí abundan bastante. Seguimos adelante tras parar un ratillo a estirar las piernas y nos dirigimos ya hacia el hotel, pasando por Innsbruck para ver si nos tenía buena pinta para volver mañana, cosa que haremos. El hotel es un típico hotel alpino con una habitación enorme y muy bien de precio. Mañana veremos la zona (las previsiones dan algo de mejora de tiempo) y después nos iremos a dormir cerca de la frontera alemana, decidiendo mañana si vamos a Salzsburgo o a Munich. La ruta os la dejo por aquí.

2 comentarios:

sao mai dijo...

No me puedo creer que hayais pasado por dolomitas y no hayais parado!!!!!
en fin, otra vez será...
ya veo que estais haciendo mezcolanza de plan a y b....jajjajaja

pasadlo muy bien y un bso a los dos

Sergio dijo...

Gracias, gracias... Lo de los dolomitas fue una pena, pero daban tormentas de agua todos los días y parar en una zona de montaña y no poder ir de rutas nos daba taaaanta pena....