miércoles, 7 de octubre de 2009

Día 4 Gerzensee - Sustenpass - Furkapass - Grimselpass - Interlaken - Grindelwald

Hoy nos levantamos con previsiones optimistas en cuanto al tiempo y la verdad, auguraba un día de nubes altas y sin lluvia, así que partimos desde el hotel para hacer la famosa ruta de los tres puertos. Antes de nada desayunamos en el hotel de convenciones en el que estabamos, tomando un poco de todo (algo de fruta, muesli, pan, mantequilla, té, cacao...) y hicimos el check-out. El chico de recepción se ponía muy nervioso hablando en inglés y cuando se pudo a grapar el recibo de la tarjeta en la factura del hotel parecía el prota de Napoleon Dynamite xD.
Salimos en dirección a Sustenpass, atravesando la región de Interlaken y viendo unas vistas preciosas de los dos lagos y los bosques otoñales con sus colores rojos y dorados. Decidimos parar luego en la ciudad, para hacer primero, camino al Sustenpass la caminata al graciar del Trift, donde está el puente colgante más largo de Europa (algo más de 150 metros). Cuando esperábamos junto con bastante gente al teleférico, nos dijeron que había mucho viento y que se podía subir pero que para bajar había que hacerlo andando. Esa bajada suponía añadir dos horas más a un trayecto esperado de otras tres horas (hora y media de subida y media de bajada). Sumando que eran las 11 y todavía teníamos gente delante el panorama no parecía muy halagüeño, así que dejamos la esperada caminata para otra ocasión, que esperamos volver mucho por este país.

Seguimos subiendo desde 500m hasta los 2300 del Suntenpass, viendo muchas veces pinos y abetos en sitios donde nadie podría creer que pueda haber un árbol. Por encima de los 2000m ya no había árboles y el paisaje era más desolado. La carretera, a pesar de la altura y el desnivel no asusta ya que está muy bien cuidada, caben dos coches sobradamente (de hecho pasan buses por ella) y hay un monton de sitios para parar y ver el paisaje.



Pasamos el puerto de Sunten tras hacerme Bea la foto de rigor al lado del cartel camino del Furkapass. Segun bajábamos el Sutenpass veíamos que los árboles desaparecían y el paisaje se volvía agreste al 100%. Muchas rocas sueltas, algunas enormes en el lecho de los ríos y comenzamos a subir hacia el puerto de Furka, a 2500m de altura.

Arriba, en el puerto, hay una famosa atracción turísitca, con un par de restaurantes y una tienda. La atracción consiste en un túnel escavado en el glaciar del que nace el Ródano. Por unos módicos 7 CHF (4,50€) se baja por una pendiente hacia una pasarela de madera que te permite entrar dentro de un glaciar y tocar el hielo que lleva ahí miles de años, ver la luz azul que entra y los restos que hay atrapados en el hielo.

Salimos y, tras hacer mil fotos nos compramos en la boutique una chaqueta impermeable con forro polar interior desmontable de la marca Swiss military que estaba al 50% de descuento y sólo costaba 110CHF (70€). Bea se compró una camiseta con un edelweiss de piedritas en el pecho por 19 CHF (12€) y pillamos también un par de postales. Ya he seguido la tradición y va una desde Rocamadour hacia Denodo, así que cuando pueda mando una desde Suiza (le había dicho a Dani en el viaje del año pasado que enviaría una desde cada país que pisara y pienso cumplirlo de esta vez). En la tienda había dibujos de como era el glaciar hace cien años y la verdad es que da pena ver como ha menguado a una tercera parte y como cuentan que desaparezca en menos de 100 años.


Bajamos pegaditos al ródano camino de subir el Grimselpass, que está pegado al Furkapass. Tras subir paramos en la cima a comer, tras seguir un camino que bordeaba el lago creado por una pequeña presa. Tras una comida ligerita, bajamos hacia Interlaken, rodeando unas presas enormes. Aparcamos en Interlaken en la calle, pagando religiosamente un parquímetro a razón de 1 CHF (0,70€) por cada media hora. El parkímetro no da ticket, si no que es de los que metes dinero y un contador se pone en marcha de forma que puedes ver el tiempo que queda en la plaza en la que estás para que tengasa que irte. Así se ahorran el papel de los tickets de zona azul...

Interlaken la verdad es que es bonita, pero se ve, como muchas cosas de esta zona, muy desbordado por el turismo. Se ven bastante más hoteles que casa y hay muchísmos comercios orientados al turismo. Dimos una vuelta apor varias tiendas y al final Bea sólo se quiso comprar un puzle,a pesar de que entramos en una tienda deportiva que tenía muchísimas cosas chulas, aunque bastante caras. Salimos de Interlaken pronto, como mandan los horarios suizos, a eso de las 18:30 camino del hotel elegido, el Bel Air Eden, en Gridelwald.
Grindelwald es un pueblo turístico que está rodeado de montes de alrededor de 4000 metros. Llegamos al hotel y, la verdad, no es gran cosa. Los muebles son antiguos, el baño minúsculo (tiene el lavamanos fuera del baño) y la wifi va tan de pena que no me doy conectado a nada. En fin, que tb se tienen que cometer errores. Eso sí, delante de la ventana tenemos el Eiger, que mide casi los 4000, y eso es un lujazo. Bajamos tras aparcar el coche a cenar subiendo la calle principal hasta que acabamos en una pizzería italiana, de propietario italiano, ya que en Suiza comer algo medianamente elaborado cuesta un pastizal, y prefiero hacerlo en un sitio conocido y buscado, que en un local en un pueblo turísitco. Al final comimos una pizza de surtido de champiñones y boletus que estaba impresionante y una ensalada de tomate y mozzarella que tenía la mejor mozzarella de búfala que he comido nunca. Con la bebida y la
propina la cosa ascendió a 43 CHF (28€) los dos, así que no fue demasiado caro.
Tras cenar nos fuimos al hotel y tras escribir esto, nos fuimos para cama. A ver si mañana conseguimos que esta wifi u otra vaya y buscamos hotel. La ruta de los montes suizos, aquí.

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